Antes de presentar al Future Food Institute y para entender su importancia, conviene conocer algunos datos de la industria alimentaria:

  • Alrededor de un tercio de la comida que producimos para el consumo humano se desecha o se echa a perder cada año sin ser consumida. Eso equivale a unos 1.300 millones de toneladas de comida perfectamente comestible que acaban en la basura mientras más de 840 millones de personas sufren de desnutrición crónica según un estudio realizado por la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) en 2016.
  • Otro problema medioambiental, más allá de los dilemas éticos, es el de la producción masiva de proteína animal. El sector agrícola producirá el 52% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero en las próximas décadas, de las que el 70% provendrá de la producción de carne y los lácteos.
  • Por otro lado, el consumo de carne podría estar relacionado con la resistencia a los antibióticos, algo que la OMS considera una “emergencia sanitaria mundial”.

De la urgencia por encontrar soluciones a estos y otros tantos problemas surgió la idea de crear el Future Food Institute, una plataforma internacional que investiga los cada vez más graves y omnipresentes problemas alimentarios.

Una ventana al futuro de la alimentación

Fundado por Sara Roversi en 2014, el proyecto comenzó como una organización sin ánimo de lucro y se ha convertido en un ecosistema internacional de personas y grupos que están contribuyendo a la construcción del futuro de la alimentación.

Algunos confunden el FFI con un proyecto de investigación gastronómica pero Sara Roversi deja claro que es mucho más que eso.

“La gastronomía es el último eslabón de la cadena. Es muy importante, pero no el único. Mucha gente piensa en la comida que come, pero no piensa en su origen.”

Por eso están centrando su atención en la producción, manufactura, distribución, alimentación y compra. Eso les ha llevado a 4 puntos clave de su investigación: el futuro de las proteínas; la agroinnovación en smart cities; sostenibilidad escalable y sistemas circulares; y food care.

Stefano Sannino, embajador de Italia en España

Cada uno de ellos viene identificado por los radicales cambios a los que se ve sometida la sociedad gracias a la constante disrupción tecnológica y buscan encontrar un terreno común entre ésta, las culturas afectadas y los procedimientos tradicionales. Hablando con Roversi entendemos que su inquietud por anticiparse al futuro es la que dirige la línea de sus investigaciones.

En todos ellos “la tecnología jugará un papel crucial” ya que, como dice Roversi, “la comida es uno de los ingredientes clave de la sociedad” y no solamente un “combustible”. La “gastrodiplomacia”, esa capacidad que tiene la comida para unir culturas y solucionar (o crear) conflictos humanos, es uno de los aspectos que se investigan y desarrollan en el Future Food Institute.

Future Food Lab en el IED Innovation Lab

El Future Food Institute tiene sedes en Italia y San Francisco, abrirá pronto otra en Hong Kong y ahora acaba de llegar a Madrid gracias al IED Innovation Lab.

El IED Innovation Lab es un nuevo espacio del IED en uno de los barrios más interesantes de la capital: Carabanchel. El edificio alberga proyectos tecnológicos de todo tipo y su última incorporación ha sido el Future Food Lab.

En colaboración con el Future Food Institute el IIL quiere explorar las posibilidades de la aplicación del diseño en la manera en la que consumimos, producimos y distribuimos comida.

Andra Oprisan, directora de proyectos del IIL, dice que por el momento solo tienen algunas ideas y que ahora quieren atraer a las persona adecuadas para ponerlas en marcha, otorgándoles las herramientas necesarias y un espacio donde empezar.