Pocas presentaciones necesita Edward Snowden gracias a que Estados Unidos lo tiene en “busca y captura” desde que filtrase que el país de las oportunidades tenía la mayor red de vigilancia del mundo desplegada en todos los países del globo y, por supuesto, con subterfugio y alevosía. Este espía nos abrió los ojos ante lo que estaba pasando y nos hizo conscientes de que no hay secretos para los estados. Nos vigilan y saben todo de nosotros. Ahora ha sacado un nuevo libro, se llama “Vigilancia permanente”, y nos viene a advertir sobre nuestros verdaderos enemigos.

En una interesante entrevista con Marta Peirano (la cual pasó por nuestros micrófonos hace muy poco) Edward Snowden nos deja claro que el problema no es la tecnología, sino quien utiliza la tecnología y para qué. Para el espía la tecnología se puede utilizar para hacer el bien, sólo que esto no le interesa a las grandes corporaciones, las cuales sólo quieren explotar a los usuarios y convertirlos en moneda de cambio. En palabras de Snowden “no es la tecnología lo que está fallando, la tecnología funciona bien. La cuestión es para quién trabaja. Lo que falla es el sistema, no la tecnología”.

Un mundo dominado por gigantes tecnológicos

El norteamericano reflexiona que los estados han perdido el interés o la oportunidad de empezar a legislar en contra de las grandes empresas de internet. Google, Amazon o Facebook cada vez tienen más poder y a los países parece no interesarles el tema, además de tener cada vez menos herramientas para luchar contra ellas, ya que las ven como aliadas potenciales.

“Los gobiernos están empezando a delegar su autoridad a estas empresas, a convertirlos en pequeños sheriffs para que funcionen como agentes gubernamentales e impongan nuevas reglas, como qué se puede y no se puede decir y todo ese debate. Se trata de una delegación de autoridad, voluntaria y deliberada, por parte de los gobiernos sobre estas empresas. Y lo que va a ocurrir es que cuando se den cuenta de que han ido demasiado lejos es que no van a poder recuperar esa autoridad”, asegura Snowden en la entrevista con Peirano.

Esta declaración es bastante clara en cuanto al enemigo que tenemos delante: el monopolio. El espía asegura que el poder que están concentrando un puñado de empresas es tan grande que ya ni los presidentes pueden tomar medidas sin temor a que estas empresas puedan cortar suministros básicos de internet o servicios a su país.

Telegram y su problema con Rusia explicado por Snowden

Y pone como ejemplo cuando Rusia quiso tirar abajo Telegram por no facilitarle al gobierno ruso las claves para descifrar su sistema de seguridad, y que tras batallar con Amazon y Google porque eran ellos quienes tenían en sus nubes alojado a Telegram tuvieron que darse por vencidos ya que al entrar en conflicto con Google bloquearon gran parte de sus propios servicios, debido a que éstos también dependían del gigante americano. Esto coloca en una posición muy ventajosa a las grandes empresas tecnológicas, pero en una posición muy mala si no eres tan grande.

Estados Unidos al nivel de China y Bezos como testigo

Snowden se sincera en su nuevo libro “Vigilancia permanente”, el cual salió ayer martes 17 de septiembre a la venta, diciendo que el momento clave de su carrera fue cuando preparaba una charla sobre la red de vigilancia china a sus ciudadanos y descubrió que todos los métodos que utilizaba el gobierno chino también los utilizaba el gobierno americano, sólo que éste último de forma secreta mientras que el chino era de dominio público.

En palabras del autor “en las democracias liberales, los gobiernos mantienen en secreto su red de vigilancia porque saben que generará el rechazo de la población. Y pueden hacerlo gracias a que las empresas privadas que facilitan esas redes de vigilancia pueden actuar con el mismo secreto, y la misma impunidad”. De nuevo, vuelve a golpear el papel de las grandes tecnológicas que, según él, ceden sus datos sobre sus clientes a los gobiernos como parte de un acuerdo tácito de favores y poder.

Edward Snowden avisa sobre Amazon y compañía

Tanto es así que para Snowden la pregunta sobre quien es más peligroso, Donald Trump o Jeff Bezos, su respuesta es que el presidente de Amazon sobrevive a los políticos, ya que no está sujeto a elecciones democráticas y que en sus manos tiene el control de las infraestructuras de todo el planeta. “En Silicon Valley te dirán que Bezos no tiene un ejército, y es verdad. Pero Bezos no tiene un país ni necesita uno, porque tiene más dinero que muchos países”, sentencia el espía norteamericano.

Y claro, el problema es que la legislación no está por la labor de frenar este espionaje, todo lo contrario. Tal y como ha pasado en Alemania, Australia o, por ejemplo, Reino Unido, países que no tenían sospecha de vigilancia, están resultando que sí espían a sus ciudadanos y que no hay leyes que los defiendan. “La respuesta a los escándalos sobre vigilancia no ha sido hacer que los servicios de inteligencia se ajusten a la ley, sino hacer que la ley se ajuste a los servicios de inteligencia”, reflexiona preocupado Snowden en la entrevista de El Diario.

Europa y su tímido intento

Para el espía nuestra reciente GDPR (Reglamento General de Protección de Datos) es un paso adelante en Europa para luchar contra el poder abusivo de los gigantes tecnológicos, pero cree que puede llegar a ser una medida de protección insuficiente, ya que las empresas no tienen problema en pagar las pequeñas multas que se les ponen por incumplir la legislación. Para el autor, hasta que las plataformas no paguen el 4% de sus beneficios anuales en multas éstas no cambiaran de modelo.

Snowden no duda en atacar la gran y revolucionaria tecnología del 5G, ya que este proceso, según él, no sirve de interés público ya que su capacidad de producción se limita a EEUU y China, que son los paises que tienen la propiedad intelectual de estas tecnologías y los únicos que pueden explotarla. Es más, dice que si un grupo de ingenieros españoles quisiera innovar dentro del campo del 5G no podrían hacerlo porque las patentes para fabricar los chips que son necesarios o las radios para crear esas transmisiones pertenecen a otros agentes, los cuales no les darían acceso.

Edward Snowden Vigilancia Permanente

“Han convertido la propiedad intelectual en una herramienta de control político y social a escala global y la tendencia es desempoderar a la ciudadanía para empoderar a las instituciones. Un concepto completamente antidemocrático”, sentencia Snowden.

Para el autor norteamericano, que desde hace seis años vive exiliado en Rusia, nos encontramos en un momento crítico, al borde de algo que puede llevarnos a dos direcciones opuestas. Una es la correcta, que nos llevará hacia una reforma necesaria. Y la otra es la incorrecta, la que nos llevará a una revolución. Lo que tiene claro es que esto no puede continuar como hasta ahora. Se necesita un cambio.