El miércoles pasado, la agencia espacial anunció su detallado Plan Nacional de Exploración Espacial para lograr los elevados objetivos del Presidente establecidos en su Directiva de Política Espacial de diciembre de 2017-1.

¿Qué planes incluye?

Planificar un nuevo aterrizaje en la Luna, un despliegue humano a largo plazo en y alrededor de la Luna, reafirmar el liderazgo de Estados Unidos en el espacio, fortalecer a las compañías espaciales privadas y descubrir cómo hacer que los astronautas estadounidenses salgan a la superficie de Marte.

Estos son los objetivos que se plantean pero todavía existen incógnitas que rodean el plan, como por ejemplo si los científicos pueden encontrar una manera de mantener a los astronautas a salvo de los muchos peligros existentes del espacio.

El informe

La NASA ha emitido un informe de 21 páginas que resume sus planes de manera oficial para explorar nuestro sistema solar. Es una lectura emocionante si eres de los que disfruta de altas dosis de realismo.

La Campaña Nacional de Exploración del Espacio tiene como objetivo dejar de preocuparse por la órbita baja de la Tierra (LEO), deshacerse de la ISS, ganar la próxima carrera lunar y luego dirigirse a Marte. Quieren centrarse en la expansión y exploración en todo el sistema solar. Un buen objetivo, y afortunadamente uno que la administración ha estado persiguiendo durante mucho tiempo.

¿Cuál es el plan?

El plan a seguir con vista a la próxima década o dos es muy parecido al que ya había establecido hace algunos años, ya que estas cosas deben perseguirse en marcos de tiempo extremadamente largos.

La realidad es que se podría gastar miles de millones en un llamativo touchdown de estilo Apolo a corto plazo, o la opción de invertir miles de millones en infraestructura a largo plazo que podría llevar a un dominio significativo en varios campos.

Por eso la NASA quiere cumplir primero unos objetivos a corto plazo que, aunque son muy ambiciosos pero alcanzables, ha bloqueado proyectos futuros como el Lunar Gateway y los aterrizadores, detrás de los resultados pendientes de esos esfuerzos.

Tres puntos importantes

1. Potenciar el espacio comercial

La NASA ha realizado lanzamientos a LEO, como por ejemplo las misiones de reabastecimiento de la Estación Espacial Internacional, durante décadas. Pues bien, ahora parecen estar preparados para terminar con eso, y los esfuerzos comerciales están listos para asumir el control.

Sus objetivos aquí para los próximos años son esencialmente dirigir la financiación y los contratos mientras se llevan a cabo estudios de efectividad, competencia, etc.

Dependiendo de cómo se desarrolle esto, los EE. UU. podrían eliminar el financiamiento federal directo de la ISS para el año 2025, en vez de eso. Esto significaría que la NASA simplemente dejaría de ser la que trae provisiones y astronautas.

De hecho, se destinan 150 millones de dólares para financiar un nuevo programa de desarrollo comercial de LEO destinado a reemplazar potencialmente a la ISS, o al menos a poner las piezas en su lugar para hacerlo. Para poder explicarlo de manera más sencilla, salir del negocio LEO libera un montón de dinero y recursos en la NASA, que pueden dirigir hacia proyectos más ambiciosos.

2. La luna

La luna es un área de preparación fabulosa para nuestra exploración del sistema solar. Es tan inhóspito que podemos probar cosas como los hábitats de Marte y la exposición a la radiación espacial allí. De hecho puede tener una tonelada de minerales útiles debajo de su capa de polvo de luna, y quizás incluso algo de agua utilizable, lo que simplificaría enormemente la colocación de una base allí.

Desafortunadamente, la última vez que alguien pisó la luna fue hace décadas y ha habido muy pocos viajes de vuelta. Así que están dispuestos a arreglar eso.

Mientras tanto, la nave espacial Orion y el SLS recibirán sus primeras pruebas orbitales en 2020 y, si todo va bien, podrían llevar astronautas (y cargas útiles potencialmente pequeñas) a la órbita lunar en unos pocos años. Después de comprobar que es posible, la variante de Orion que transporta la carga podría estar llevando 10 toneladas de carga útil a la órbita a la vez.

3. El recordatorio de que ¡YA estamos en Marte!

El hecho aquí es que Marte ya es una prioridad y ya tienen grandes misiones planificadas, pero decir algo sobre una misión o base tripulada sería irresponsable y prematuro.

La visión ya está en camino y aterrizará en noviembre, el Mars 2020 Rover está listo para despegar el próximo verano, ambos producirán todo tipo de resultados interesantes que serán críticos para la planificación de futuras misiones.

¿Os imagináis lo que podríamos hacer con una bodega de carga llena de roca marciana?

2024 es el primer momento en que la NASA se compromete a tomar una decisión sobre una misión tripulada a Marte, quizás en la década de 2030, e incluso entonces sería una misión orbital. Naturalmente, las misiones adicionales dependerán de las observaciones y las lecciones aprendidas de esa misión, por lo que quizás estemos pronto comprando botas y traje espacial para ir a Marte a finales de la década de 2030.

Pros, pero también contras

La NASA es una organización científica y está financiada por los contribuyentes, por lo que tiene ciertas obligaciones para justificar su trabajo y ponerla a prueba en un grado que las empresas privadas pueden optar por no hacerlo.

El informe está lleno de promesas pero pasa ligeramente por encima en cuanto a comprometerse en fechas. Esto era de esperar cuando muchos de los objetivos están lo suficientemente lejos como para que no se puedan delinear de manera efectiva más allá de “lo sabremos en 2024”.