Dark Mountain Project es un nuevo movimiento cultural surgido como respuesta a la época que estamos viviendo, que ha provocado “un sentimiento de desilusión con lo que se ha convertido el ecologismo”, dice Paul Kingsnorth que, durante 15 años fue activista, escritor ambiental y durante 2 de esos años editor adjunto en Ecologist. “Hice campaña contra el cambio climático, la deforestación, la pesca excesiva, la destrucción del paisaje, la extinción y todo lo demás. Escribí sobre cómo el sistema económico global estaba destrozando el ecosistema global. Hice todas las cosas que hacen los ecologistas. Pero después de un tiempo, dejé de creerlo”.

Dos razones para dejar de creer

Hubo dos razones por las que Paul dejó de creer en ello. Por un lado, ninguna campaña tuvo éxito más allá de a un nivel local; por otro, los ecologistas no estaban siendo honestos consigo mismos en cuanto a la detención del cambio climático que era inevitable. Además de que la vida moderna no era compatible con las necesidades del ecosistema global, que el crecimiento económico era parte del problema y que el futuro no iba a ser brillante. En absoluto. Sin embargo, todos siguieron fingiendo.

Cuando Paul conoció a Dougald Hine, un ex periodista, descubrió a otra persona igual de escéptica que él en cuanto a la visión del futuro que calaba en la sociedad.

De este grupo surgió una pequeña autopublicación llamada Uncivilisation: the Dark Mountain, que sirvió como llamada de atención a quienes, como ellos, no creían que el futuro sería una versión mejorada del presente pero que tenían la intención de ayudar a forjar una nueva respuesta cultural a la difícil situación en la que se encuentra la humanidad en la actualidad.

“Pretendemos desafiar las historias que sustentan nuestra civilización: el mito del progreso, el mito de la centralidad humana y el mito de nuestra separación de la ‘naturaleza'”.

Por sorpresa de sus propios creadores, no vendieron ni uno ni dos, si no cientos de manifiestos, además de atraer la atención y el apoyo de miles de personas.

Muchas de las respuestas que recibieron fueron de alivio al ver que, las mismas personas que un día lucharon por ‘salvar el planeta’, ahora habían dejado de creer en ello y estaban buscando la manera de forjar una nueva forma de ver el futuro.

Dark Mountain Project se ha convertido en un movimiento que ha unido a personas de todo el mundo y diferentes disciplinas: escritores, ilustradores, ingenieros, poetas, científicos, maestros, carpinteros, granjeros, etc. todos ellos conectados por una visión compartida:

“no vamos a ‘salvar el planeta’. El planeta no está para que nosotros lo salvemos. El planeta no se está muriendo; pero nuestra civilización podría ser, y ni la tecnología verde ni las compras éticas van a evitar un gran impacto”.

@mischievous_penguins

Aceptar y esperar

Aceptar la realidad puede dirigirte hacia la esperanza y no hacia la desesperación. “Una vez que dejamos de fingir que lo imposible puede suceder, somos liberados para pensar seriamente sobre el futuro” es lo que Dark Mountain Project está llevando a cabo.

El primer festival Dark Mountain

Para finales del mes de mayo de este año, los creadores de este proyecto están organizando un largo fin de semana intensivo para tratar de buscar soluciones a los desafíos que plantea su manifiesto, al que acudirán personas de todas las disciplinas.

El festival contará con una semana previa de noches musicales, talleres de trabajo de cine y teatro coordinado por personas con un interés común: construir el mundo post-petróleo.

Dark Mountain Project ha puesto un nombre a una corriente de ideas que muchas personas ya compartieron sobre el futuro que están muy alejadas de la corriente principal.

En un mundo en el que todo evoluciona tan rápido puede que esta corriente llegue muy lejos. O puede que no. El tiempo lo dirá.