Se estima que la industria aérea produce entre el 2 y el 3% de todas las emisiones de CO2 provocadas por el ser humano y el número de personas que viajan aumenta drásticamente cada año. Sin ir más lejos, el año pasado se batió el récord en 4 mil millones de desplazamientos (2 mil millones en 2004).

Frente a un sector que no hace más que crecer desenfrenadamente y un planeta dándonos señales inequívocas de que vamos por muy mal camino, algunas aerolíneas se están tomando muy en serio estos datos y tratan de encontrar soluciones.

Un avión de Virgin Atlantic realizó un viaje comercial, de Orlando a Gatwick, impulsado por una mezcla de combustible para aviones convencionales y etanol; producido a partir de gases de desecho.

La mezcla de combustible fue producida en EEUU por LanzaTech, una compañía que afirma que, próximamente, podría suministrar aproximadamente el 20% del combustible de la industria de la aviación, reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero en un 65% en comparación con el petróleo convencional.

“Este combustible toma residuos, gases ricos en carbono de las fábricas industriales y les da una segunda vida para que los nuevos combustibles fósiles no tengan que ser sacados de la tierra”, dijo Richard Branson, propietario de Virgin Atlantic.

Virgin Atlantic ha pedido apoyo financiero al gobierno de Reino Unido para que LanzaTech pueda abrir tres plantas en el país para 2025, con un potencial de producción de hasta 125 millones de galones (unos 474 millones de litros) de mezcla de combustible para aviones durante un año.

La directora ejecutiva de LanzaTech, Jennifer Holmgren, dijo: “Hemos demostrado que reciclar las emisiones de carbono residual en el combustible para aviones no es imposible, que el carbono residual debe considerarse [como] una oportunidad, no una responsabilidad, que el carbono puede reutilizarse una y otra vez”.

“Trabajar con LanzaTech nos permitirá reducir en gran medida nuestras emisiones de carbono y, al mismo tiempo, ayudar a apoyar a la industria del Reino Unido”, dijo.

Los aviones más eficientes han sido la solución al progreso en la gestión de las emisiones de los aviones. Virgin redujo el 24% de emisiones de CO2 desde 2007 a 2017, con el modelo 787 (reducen las emisiones de CO2 en al menos un 20%) que empieza a sustituir el 747, pero a lo que todo apunta es a que, lo que de verdad reduciría la huella de carbono, serían los biocombustibles en una industria que no hace más que crecer y cuando, por el momento, solo se le requiere que se mantenga dentro de los niveles de emisiones de CO2 establecidos.

Los biocombustibles son una alternativa muy atractiva, ya que no requiere modificaciones en los motores de los aviones y puede mezclarse con el keroseno.

En España solamente se ha realizado un vuelo (con un 25% de carmelina) en octubre de 2011, operado la compañía Iberia en la ruta de Madrid a Barcelona, donde el avión logró ahorrar 1.500 kilos de CO2.

El departamento de transporte de Reino Unido ya ha comprometido algunos fondos para un nuevo proyecto de Velocys, respaldado por BA y Shell, que podría convertir desechos domésticos (incluso los pañales de bebé) en combustible para aviones.

La ministra de aviación, Liz Sugg, dijo: “Estamos comprometidos a reducir las emisiones de carbono y promover nuevos combustibles amigables con el medio ambiente, especialmente para aviones, que dependerán de los combustibles tradicionales en los próximos años”.

Por otro lado, la aerolínea KLM (Países Bajos) se asoció en 2008 con World Wildlife Fund para desarrollar un plan de acción contra el cambio climático y se convirtió, en 2011, en la primera aerolínea comercial en ejecutar un vuelo comercial con combustible biojet.

Aunque el biocombustible siguen generando emisiones a medida que se quema se trata de una recirculación del carbono ya existente, a diferencia de los combustibles fósiles que introducen nueva masa de CO2 en el medio ambiente.

Según un estudio realizado por la Escuela Forestal de Yale, concluyó que la implementación generalizada de los biocombustibles podría reducir las emisiones de fases de efecto invernadero hasta en un 85%.

En marzo de 2012, tres principales constructoras de aviones; Airbus, Boeing y Embraer, firmaron un acuerdo de intenciones y colaboración para trabajar conjuntamente en el desarrollo de biocombustibles. Este acuerdo se engloba dentro del objetivo fijado por la Comisión Europea que, cada vez más, presiona a la aerolíneas para conseguir un aumento del 4% en la utilización de biocombustible en aviones para 2020.

Uno de los principales inconvenientes se hace visible en cuanto al uso y gasto de recursos básicos (como tierra y agua), además de la degradación de sumideros naturales de carbono como humedales y selvas tropicales o el negativo balance energético y ecológico en su producción, pero quizás, una de las ventajas mas importantes del biocombustible para el medio ambiente, es que los gases CO2 que generan los motores de aviación son absorbidos por las plantas y entran a formar parte del ciclo de vida natural, en contraste con los gases CO2 de los combustibles fósiles que son emitidos y no “recuperados”.