Internet está pasando por un mal momento. Algunos gobiernos, casualmente los más conservadores, están proponiendo y tomando medidas que dividen las opiniones de usuarios y expertos. En Estados Unidos el gobierno de Trump acabó este año con la neutralidad de red, o net neutrality, que os explicábamos hace unos meses y ahora el Parlamento Europeo ha votado a favor de una reforma de los derechos de autor mediante la cual, parece que internet no volverá a ser la misma.

Impulsada por el eurodiputado conservador Axel Voss, esta reforma se ha vuelto especialmente polémica gracias a los artículos 11 y 13, apodados “el impuesto al enlace” (link tax) y el “filtro al upload” (upload filter) respectivamente. Ambos pretenden defender los intereses de todos pero a muchos no nos queda claro cómo. En el caso de Norteamérica el propósito de la destrucción de la neutralidad de red era limitar el control del gobierno sobre las empresas de telefonía, algo que según sus defensores reducía la competitividad y el desarrollo de las empresas, mientras que otros veían (o veíamos) que los únicos perjudicados serían (y seríamos) los usuarios y las pequeñas empresas tecnológicas.

 Axel Voss celebrando el voto a favor de la reforma de los derechos de autor.

En el caso de Europa se trata de defender los derechos de los creadores y propietarios de los derechos de autor, ya sean medios de comunicación o artistas, a pesar de que algo similar se intentó con Google News hace unos años en Alemania y España y el tiro salió por la culata. Ambos países aprobaron una ley para que Google remunerase a los medios por cualquier mención de sus enlaces en la búsqueda de noticias y estos optaron por cortar el servicio en España, exceptuando la agregación de medios que permitiesen la difusión gratuita de su contenido. El resultado fue la perdida de una gran plataforma de noticias y una reducción dramática en el tráfico de visitas a los medios “rebeldes”.

Los artículos de la discordia

La reforma aprobada ayer consta de dos artículos que son los que más polémica generan.

Artículo 11 o “link tax”

El artículo 11 asegura proteger los intereses de los medios y creadores de contenido, garantizando la retribución de sus contenidos originales por parte de los gigantes de internet como Google o Facebook.

  1. Los Estados miembros reconocerán a las editoriales de publicaciones de prensa los derechos previstos en el artículo 2 y en el artículo 3, apartado 2, de la Directiva 2001/29/CE para el uso digital de sus publicaciones de prensa.
  2. Los derechos contemplados en el apartado 1 no modificarán en absoluto ni afectarán en modo alguno a los derechos que la normativa de la Unión establece para los autores y otros titulares de derechos, en relación con las obras y otras prestaciones incorporadas a una publicación de prensa. Tales derechos no podrán invocarse frente a los autores y otros titulares de derechos y, en particular, no podrán privarles del derecho a explotar sus obras y otras prestaciones con independencia de la publicación de prensa a la que se incorporen.
  3. Se aplicarán mutatis mutandis los artículos 5 a 8 de la Directiva 2001/29/CE y de la Directiva 2012/28/UE en lo que respecta a los derechos mencionados en el apartado 1.
  4. Los derechos contemplados en el apartado 1 expirarán a los veinte años de la aparición en la publicación de prensa. Este plazo se calculará a partir del primer día del mes de enero del año siguiente a la fecha de publicación.

El efecto secundario es que los propios usuarios tampoco podrán subir contenido con derechos de autor, y de eso se encarga el artículo 13.

Artículo 13 o “upload filter”

  1. Los proveedores de servicios de la sociedad de la información que almacenen y faciliten acceso público a grandes cantidades de obras u otras prestaciones cargadas por sus usuarios adoptarán, en cooperación con los titulares de derechos, las medidas pertinentes para asegurar el correcto funcionamiento de los acuerdos celebrados con los titulares de derechos para el uso de sus obras u otras prestaciones o para impedir que estén disponibles en sus servicios obras u otras prestaciones identificadas por los titulares de los derechos en cooperación con los proveedores de servicios. Esas medidas, como el uso de técnicas efectivas de reconocimiento de contenidos, serán adecuadas y proporcionadas. Los proveedores de servicios proporcionarán a los titulares de derechos información adecuada sobre el funcionamiento y el despliegue de las medidas, así como, en su caso, información adecuada sobre el reconocimiento y uso de las obras y otras prestaciones.
  2. Los Estados miembros velarán por que los proveedores de servicios contemplados en el apartado 1 implanten mecanismos de reclamación y recurso a los que puedan acceder los usuarios en caso de litigio sobre la aplicación de las medidas a que se refiere el apartado 1.
  3. Los Estados miembros facilitarán, cuando proceda, la cooperación entre los proveedores de servicios de la sociedad de la información y los titulares de derechos a través de diálogos entre las partes interesadas para determinar las mejores prácticas como, por ejemplo, las técnicas de reconocimiento de contenidos adecuadas y proporcionadas, teniendo en cuenta, en particular, la naturaleza de los servicios, la disponibilidad de las tecnologías y su eficacia a la luz de la evolución tecnológica.

En caso de que compartamos el fragmento de una noticia, un titular o una foto en una red social, ésta deberá remunerar al medio o creador. Lo mismo ocurrirá con Google o cualquier otro buscador y ninguno querrá correr el riesgo.

Según los expertos lo que acabará ocurriendo es que las tech implanten inteligencias artificiales de autocensura en todos sus servicios. Estas analizarán el contenido en el momento en el que éste vaya a ser compartido y bloquearan cualquiera que infrinja la propiedad de derechos de autor. En muchos casos, aunque no exista tal infracción, el contenido se bloqueará por si acaso.

¿Qué consecuencias tiene el artículo 13?

El artículo 13 también es conocido como la ley antimemes, y con razón. Según este cualquier imagen, texto o captura que contenga material con derechos de autor (o sea, casi cualquier referencia cultural que puedas imaginar) será reconocida y bloqueada por las inteligencias artificiales supervisoras antes de ser subida.

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Sin quererlo (aparentemente), el Parlamento Europeo podría convertir a las grandes empresas tecnológicas y a sus IAs en la policía de internet, decidiendo unilateralmente lo que podemos o no ver y compartir en la red. La mayoría de los memes son contenido con derechos de autor que sirven para comunicar ideas, sátiras y, en general, para expresarnos. Por eso no exageramos si decimos que con el artículo 13 en marcha se acabarían los memes tal y como los conocemos. Pero no acaba ahí. Si otorgamos a empresas privadas el poder de decidir el contenido de internet, ya sea por empleados humanos o de manera automatizada, estaremos destruyendo el propósito para el que ésta fue creada.

Puede sonar paranoico pero la misma IA que censura un contenido por violar derechos de autor puede contener un umbral que bloquee contenido crítico con la empresa cuyo servicio utilizamos o con el gobierno en vigor. Es la versión europea del proyecto de Google en China.

A favor y en contra

La reforma ha contado con el apoyo de grandes artistas, medios y multinacionales. Paul McCartney y Adele se han mostrado a favor mientras que Tim Berners-Lee, el creador de la world wide web y Jimmy Wales, fundador de Wikipedia se ha opuesto públicamente, al igual que Google y Facebook por razones obvias.

Si sales bien…

El caso es que, si todo sales según las (supuestamente buenas) intenciones del Parlamento europeo, los medios, músicos, filmmakers y creadores en general se verán económicamente subsanados y al fin recibirán la compensación de la que supuestamente internet les privó. Los gigantes tecnológicos repartirán al fin parte de sus descomunales ingresos publicitarios con las empresas y personas que crean el contenido del que ellos se enriquecen “tan solo” por haber creado y gestionar un espacio en el que la humanidad es capaz de compartirlo libre y gratuitamente y la brecha económica entre las tecnológicas y el resto se reducirá. Pero si sale mal, y la mayoría de expertos en el sector digital dicen que será así, agárrate…

Si sale mal…

Los grandes medios y los creadores consolidados se verán beneficiados, pero nadie más. Los nuevos creadores tendrán difícil compartir su contenido al verse sujetos a la no siempre infalible supervisión de inteligencias artificiales, que preferirán bloquear la subida del contenido ante el más mínimo riesgo de ser multadas, infrinja este los derechos de autor o no. La democratización de la competencia que tanto tenemos que agradecer a internet desaparecerá, haciendo casi imposible a medios y creadores con recursos limitados competir contra los más grandes.

Lo mismo ocurrirá con cualquier nuevo buscador, red social o empresa tecnológica que quiera prestar servicios de comparto de contenido. Google invirtió 60 millones de dólares para activar su filtro de contenido en YouTube. ¿Cuántas startups podrán asumir un gasto similar para cumplir con los requisitos de la Unión Europea? El intento de debilitar a las tech giants puede que solo consiga mantener su hegemonía y fortalecer su monopolio.

Para los usuarios la cosa tampoco pinta bien. Se acabaría el libre comparto de información tal y como lo hemos vivido hasta ahora. La creación de memes se vería limitada a la de imágenes y referencias creadas por los propios usuarios, pero incluso eso podría suponer un nuevo mercado sucio para los carroñeros del copyright. Imagina que haces una foto para un meme personal sin saber si se viralizará o no. Si no corres a registrarla y la imagen tiene éxito, cualquier persona o empresa podrá registrarla a posteriori y licenciar su uso. Eso sin entrar a valorar la cantidad de información que dejaremos de recibir y que construye y enriquece nuestra cultura segundo a segundo.

¿Y ahora qué?

De momento, esperar a ver qué ocurre en la siguiente votación, que tendrá lugar entre el invierno y la primavera de 2019. Los expertos dan por pasada la reforma y dicen que pasará. Mientras tanto el movimiento #SaveYourInternet y grupos como X-Net luchan por frenarla e informan de lo que puedes hacer en caso de que quieras colaborar.