No es raro escuchar en foros, en Twitter o en Facebook a la gente hablar de que si el juego en la nube (Cloud Gaming) va a acabar con el videojuego tradicional o que, si bien los catálogos de juegos por suscripción le quitan la magia al juego físico y al ser propietarios de los títulos, ya que lo convierte todo en un mero préstamo por unos días (como los videoclubs pero sin salir de casa).

Pues bien, si en verdad todo está relacionado y el paradigma actual del sector se está transformando, estas dos vertientes son diferentes y es clave explicar en qué se diferencian, ya que estos nuevos modelos actualmente se encuentran entre nosotros.

Para empezar, ¿qué es el Cloud Gaming?

El juego en la nube es un concepto más o menos viejo que viene a decir que el juego se lleva a cabo en la nube, es decir, en servidores. Esta vertiente lleva algún tiempo entre nosotros con muy poco éxito pese a sus incontables ventajas, y la explicación a este momentáneo fracaso es la falta de información, los precios y, sobre todo, la infraestructura.

El juego en la nube consiste en que, en servidores centralizados, tiene lugar la ejecución del juego, por lo que nosotros en nuestra casa no precisamos de ninguna consola o PC potente para poder jugar, sino tan sólo conexión a internet, una pantalla y un mando (teclado o ratón en su defecto). De esta forma el videojuego al que queremos jugar es ejecutado en un server a kilómetros de nuestra casa y nosotros accedemos a él como si de un servicio de streaming se tratase.

Como estáis viendo, el Cloud Gaming rompe nuestro paradigma actual y accesibiliza el juego, ya que ahora no precisamos de una PS4 Pro ni de un ordenador potente de varios miles de euros para jugar a mejor calidad que los demás, tan sólo tendremos que pagar un fijo al mes y ya está. Esto, que es su mayor ventaja, supone romper un concepto que ha ido unido al gaming desde los albores de los tiempos: necesito este PC/consola para poder jugar a este juego. Ahora ya no, tan sólo necesitamos fibra óptica, un monitor/tele y un mando. Tan sólo eso.

Gaming Cloud Google Stadia

Como podéis imaginaros esto supone una verdadera revolución, ya que unos juegos y unas calidades gráficas que antes eran imposibles de alcanzar si no gastábamos miles de euros ahora por 10 euros al mes tenemos en nuestra televisión “The Witcher 3″en 4K y 60 FPS con HDR. Pero, ¿si esto es tan maravilloso como suena por qué no ha triunfado en todo el mundo? Pues bien, porque hasta ahora la oferta que había no era muy suculenta, ya fuera por el catálogo de juegos, por el precio del servicio o por ambos factores.

El Cloud Gaming juega con varios aspectos. Uno es el catálogo, el cual puede ser de muchos títulos y ya el jugador decide a cuál jugar, o puede ser de compra tradicional. Es decir, yo compro el juego que quiero jugar dentro de esta plataforma y ya los servidores me ejecutan el juego para que lo pueda jugar yo. O pueden ser ambos, como es el caso de próximo Google Stadia, donde al pagar la suscripción mensual los usuarios podrán jugar a una pequeña lista de juegos disponibles pero que, si quieren jugar a los últimos lanzamientos, tendrán que comprarlos en la tienda además de pagar por el servicio. Ahí entra el factor “pagar por la obra a jugar” y “pagar por el servicio que me permite jugar a 4K y 60 FPS sin necesidad de consola o PC”.

Y claro, por esta dualidad de pagar por jugar a través de servidores, pero también acceder a un catálogo de juegos es el motivo por el que se confunde con la otra vertiente (ésta un poco más moderna) de los juegos por suscripciones. Y decimos más moderna porque, si bien las dos son muy actuales, la nube empezó a barajarse antes.

¿Y los servicios de juego por suscripciones?

Los juegos por suscripción son, simplemente, catálogos a los que nos damos de alta para poder jugar a los juegos que hay en esos servicios. Literalmente como un videoclub. Los juegos no son nuestros, sino que podemos disfrutar de ellos mientras pagamos la cuota mensual, pero aquí sí que utilizamos nuestro PC o nuestra consola para jugarlos. Este concepto se ha puesto tan de moda y es, en verdad, tan poderoso, que actualmente todos los grandes actores del sector lo tienen.

Juego por suscripcion Game Pass

Xbox tiene el Game Pass, Origin tiene el Origin Access, Ubisoft tiene el Uplay+, etc. Y es lo normal, ya que esta solución le viene genial a aquellas compañías que poseen muchas IPs y pueden aprovecharse de poder ofrecer sus grandes lanzamientos del año por unas cuotas mensuales. Y como me dijeron una vez desde Xbox: “preferimos ganar todos los meses 10 euros de nuestros clientes por jugar a nuestros juegos que recibir 60 euros por un título cada nueve meses”.

Al final lo que buscan las compañías es la estabilidad económica y tener entrada de dinero de forma mensual, que es lo que les asegura seguir creciendo y la confianza de los inversores.

Hacia dónde nos dirigimos

Ahora mismo el sector se dirige hacia los dos nuevos paradigmas, tanto que incluso Sony tiene su híbrido del que ya hablamos aquí en su momento, PS Now, que mezcla el juego en la nube con un catálogo más o menos extenso (pero anticuado). Y esta vertiente es tan grande que desde las compañías ya nos están dejando claro que PlayStation 5 y Xbox Scarlett serán, seguramente, la última generación tal y como la conocemos.

Juego por suscripcion Sony PS Now

Ahora mismo jugar barato es más fácil que nunca, ya que podemos acceder a títulos Triple A que acaban de salir por apenas unos euros con las suscripciones e, incluso, ya no hace falta tener hardware caro y dedicado para poder disfrutar los juegos, sólo servicio a internet. Sin duda todo esto son ventajas para el jugador, aunque tiene sus inconvenientes (dónde podremos jugar a los indies, dónde quedarán los juegos muy viejos, las joyas clásicas se podrán perder al descatalogarse, etc).

Está claro que no todo son puntos positivos, pero si se hace bien y somos conscientes de los peligros, lo que nos viene de aquí a dentro de dos o tres años puede ser la mayor y mejor revolución que hayamos visto nunca en el sector.