Awakening es un juego de realidad virtual que no se controla con mandos, cámaras ni, otras partes del cuerpo. Solo el cerebro.

Ramses Alcaide poniendo a prueba Awakening
Fuente: Neurable

Awakening empieza con una voz que te susurra al oído. Estás en un espacio blanco con objetos tirados por el suelo que se iluminan intermitentemente y tu objetivo es escapar de un laboratorio del gobierno pero, como jugador, no tienes ningún mando a tu alcance.

Al concentrarte en uno de los objetos, éste empieza a elevarse delante de ti y se queda flotando en el aire. Miras a un espejo que hay en la pared y solo con pensar en ello, el objetos se choca contra él y lo rompe, revelando unos números que tendrás que teclear también mentalmente en un teclado junto a una puerta.

Como si fueses Eleven en Stranger Things, Awakening te pone en la piel de un niño encerrado en un laboratorio en el que puedes mover objetos con la mente. Lo que lo diferencia de otros juegos es que, para controlarlo, usarás precisamente eso: tu mente.

Un “ratón” cerebral

La historia la han contado en el New York Times y el MIT Technology Review y es posible gracias a la tecnología desarrollada por Neurable, una startup de Boston. Su interfaz conecta directamente el cerebro del jugador con un ordenador, gracias a unos sensores colocados en una cinta alrededor de un casco de VR. Estos sensores junto al software que interpreta las señales cerebrales permiten al jugador llevar a cabo acciones sin usar mandos de ningún tipo.

“Hemos creado un ratón cerebral” dice Ramses Alcaide, fundador y CEO de Neurable. Este es el primer videojuego de realidad virtual controlado con el cerebro y dicen que llegará en 2018 a salones recreativos de realidad virtual.

EEG como interfaz general

La cinta lleva instalados siete electrodos que graban señales EEG (electroencefalografía). Para detectar las intenciones del jugador, el sistema de Neurable utiliza un tipo de señal cerebral tipo ERP (potencial relacionado con evento) aprovechándose de la concentración de éste en un objeto con pulsos de luz.

Alcaide cree que su tecnología no se limita al gaming. Instaladas en gafas ligeras de AR (realidad aumentada) podrían servir de interfaz sin necesidad de móviles, pantallas o teclas. Podrías ir en el bus, abrir tu navegador y clicar en los botones deseados del menú solo con pensar en ellos.