Era domingo cuando saltó el primer rumor: Desde EA estaban trabajando en un Battle Royale ambientado en el universo de Titanfall y tenían al estudio trabajando en secreto desde hacía varios meses. No se sabía nada más, ni el nombre, pero conforme pasaban las horas la bola se hizo tan grande que desde Electronic Arts no pudieron hacer otra cosa que salir a la palestra a dar explicaciones.

Para ello, y sabiendo cómo han cambiado los tiempos y los formatos en el marketing, desde la compañía americana apostaron por una arriesgada, pero fructífera acción. Nada de publicidad, nada de aparecer en Twitter o Facebook, quienes iban a sostener todo el peso de la promoción eran los creadores de contenido.

Streamers, youtubers y twitcheros fueron invitados a las oficinas de Respawn Entertainment para probar en primicia el juego. Por supuesto, llevarse la grabadora estaba más que permitido y mostrar al mundo lo bien que se lo estaban pasando una obligación.

Ninja, WillyRex, El Rubius, Shroud, etc. Los más grandes del mundo estuvieron en esas oficinas, por supuesto, así que cuando el embargo se levantó (al día siguiente, lunes), en todas las plataformas de vídeo pudimos ver en acción Apex Legends, el Battle Royale que surgió de la nada para disputarse el trono con el todopoderoso Fortnite.

Tan pronto como Electronic Arts dijo en sus redes sociales que su nuevo juego estaba ya disponible de forma gratuita en las tiendas de PS4, Xbox One y PC, el mundo presenció el nacimiento de un fenómeno. En tan sólo dos días habían jugado 2 millones de personas. A la semana ya eran más de 20 millones de jugadores. Definitivamente, la locura había comenzado.

¿De qué va Apex Legends?

Para quienes no hayan probado o escuchado nada del juego, el sistema por el que se rige el título de Respawn Entertainment es sencillo: 60 jugadores repartidos en 20 patrullas de tres jugadores que tienen que sobrevivir los unos a los otros para que al final sólo quede un equipo en pie. Sí, lo que viene siendo un Battle Royale de libro según las últimas modas que estamos viviendo (vamos lo que viene siendo Fortnite, PUBG y Blackout).

Al igual que en los otros juegos, para poder sobrevivir hay que ir viajando a lo largo del mapa ya que la zona habitable se va reduciendo, obligando así a los jugadores a pelearse en un entorno cada vez más pequeño y peligroso. Esto lo consigue de la única forma factible que se ha descubierto hasta ahora, que es haciendo que la parte del mapa que queda fuera de la zona segura mate poco a poco a los jugadores, así estos se ven obligados a huir de ella si quieren sobrevivir.

Por supuesto en el juego todos los jugadores salen sin ningún tipo de equipamiento, y ya será trabajo suyo el conseguir buen loot a lo largo del mapa, lo único es que este es aleatorio, así que si al aterrizar encuentras una pistola y tu enemigo de delante un fusil de asalto lo siento, ha sido mala suerte.

¿Qué hay de nuevo, viejo?

Como veis, las similitudes con sus competidores dentro del mismo género son abrumadoras, por lo que no sería raro que os preguntarais el porqué del éxito de un juego que tan sólo parece copiar a sus rivales. Y aquí está el quid de la cuestión, ya que, si en sus bases el título es muy parecido, luego en las mecánicas encontramos grandes diferencias que lo hacen único.

Para empezar este Battle Royale tiene héroes. Sí, héroes como en Overwatch, donde cada personaje disfruta de unas habilidades que les otorga diferentes roles. Tenemos el tanque, que tiene un escudo como pasiva y una cúpula de protección como habilidad; la sanadora, que cura a los compañeros con un pequeño dron médico; el trampero, que pone trampas químicas y rastrea a los enemigos; y el soldado, que tira humo, corre más cuando recibe disparos y sus habilidades consigue distraer a los rivales.

Luego tenemos el tema de la movilidad, ya que el movimiento en Apex Legends es frenético. Los personajes corren a toda velocidad, pueden deslizarse por el terreno de forma infinita si hay algo de desnivel en el firme y puedes utilizar todas las tirolinas que hay repartidas por el mapa para moverte más rápido aún. Además, no hay daño por caída, así que saltar al vacío desde las enormes alturas que hay en el mapa no es problema. Este juego quiere que no dejes de moverte, y en parte ahí está la clave.

Otro de los elementos que ayudan a la sensación de frenetismo es el looteo, ya que coger el equipamiento que hay repartido por el mapa apenas lleva unos segundos. Con tan sólo pulsar el botón de coger, todo lo que veamos cerca se nos equipará automáticamente o irá a parar a la mochila. Amén de que las armas ya van cargadas cuando las cogemos, ahorrándonos valiosos segundos en los momentos más delicados. Vamos, que es caer en el mapa e inflarse a tiros, y eso los jugadores lo agradecen.

No es respawn, pero casi

En cuanto al tema de perder compañeros en el campo de batalla, algo de lo más normal en cada partida, Apex Legends ha innovado dentro del género, ya que ahora no sólo puedes levantar a un amigo tras ser abatido, sino que también lo puedes traer de entre los muertos una vez ha sido rematado por el enemigo.

Y es que en este título los jugadores tienen unas tarjetas de identidad donde se almacena toda la información bioquímica del personaje, y si nos acercamos al cadáver de nuestro compañero asesinado podemos recuperar esa tarjeta y llevarla a unas balizas especiales de reanimación que nos traen de vuelta a nuestros amigos caídos en la batalla.

Eso sí, a cambio de volver a la vida aparecen sin ningún tipo de equipamiento, por lo que les volverá a tocar lootear. Algún hándicap tenía que tener esta mecánica.

Como vemos, las diferencias, sumadas una a una, consiguen distinguir el título de Respawn lo suficiente de sus competidores para así poder destacar entre tanta oferta. Si tuviéramos que compararlo diríamos que tiene la movilidad del Blackout con el modelo de negocio de temporadas de Fortnite y la concepción de personajes de Overwatch. Toda una mezcla, no hay duda, que parece haber dado con la tecla del éxito.

Battle Royale de Battle Royales

Vale, ahora ya sabemos como y cuando apareció Apex Legends en nuestras vidas, qué mecánicas lo hacen único y que tipo de planteamiento económico pretende sostenerlo durante los próximos años, toca plantearse una cuestión fundamental: ¿puede este juego quitarle el trono a Fortnite?

Sí, sé que lo más lógico en este punto es decir que no, porque el título de Epic Games lleva dos años siendo el amo y señor del sector del entretenimiento, y como hemos visto aquí muchas veces, la huella que deja Fortnite traspasa al propio videojuego. Sabemos bien que es el fenómeno de nuestro siglo y que es casi imposible luchar contra él. O eso creíamos hasta hace tres semanas, ya que la aparición de Apex Legends nos está dejando unos datos muy prometedores, si bien quitarle la corona a la creación de Epic aún se ve lejano en el horizonte.

Para empezar con los logros que ha tenido Apex Legends en estos pocos días de vida lo mejor es comenzar por revisar el que es el termómetro del momento: Twitch. La plataforma de streaming de videojuegos más importante del mundo es un buen lugar donde ver el éxito o fracaso de los juegos.

Está de más decir que Fornite lleva siendo el juego más visto en Twitch durante los últimos 15 meses, sin discusión alguna, pero es necesario comentarlo porque quien le ha quitado el honroso puesto de juego más visto ha sido, precisamente, el Apex. Desde que salió, el título de Respawn ha encabezado la lista de Twitch amasando, durante tres semanas seguidas, más espectadores que Fortnite, llegando a triplicarle en audiencia. Toda una proeza.

Todos los streamers y creadores de contenido más conocidos tenían claro a qué juego jugar (ya fuese por amasar espectadores o por contratos de patrocinio con la propia EA), por lo que cada noche teníamos a unas 300 mil personas de media enganchadas a este Battle Royale futurista (mención especial a Fortnite, que durante estos días ha llegado a caer a la quinta posición, con una audiencia mucho más baja de lo habitual).

Otro de los movimientos dentro de la industria que también nos hacen creer que este Apex Legends es un rival serio de Fortnite es la acción que ha tomado Epic Games con respecto a su pase de batalla (a día de hoy uno de los pilares económicos del juego), ya que de forma sorpresiva han decidido regalarlo a sus jugadores, para así conseguir atraer a esos fans que se habían visto seducidos por la propuesta de Respawn de cara a la recién estrenada octava temporada.

Por desgracia, a nivel numérico de beneficios o perdidas que ha podido suponerle la aparición de Apex a Fortnite no hay todavía información oficial ni fiable, tan sólo un informe de SuperData que mostró que el mes de enero fue bastante malo para el juego de Epic Games ya que facturó un 48% menos que el mes de diciembre, pero del que nada tuvo que ver Apex Legends porque este ni se había anunciado ni lanzado.

Desde que Vince Zampella, CEO de Respawn Entertainment, nos dijera el 11 de febrero que Apex Legends había alcanzado los 25 millones de jugadores y picos de 2 millones de usuarios jugando a la vez, no hemos vuelto a tener más datos oficiales sobre el juego, pero la lógica nos dice que estos números no han podido hacer otra cosa que crecer, repercutiendo negativamente a sus rivales.

Eso sí, con estos números lo que ahora nos viene a la cabeza son todo dudas referidas a Electronic Arts y son al respecto de que no creemos que este éxito descomunal lo tuvieran en mente, ya que la fecha de lanzamiento de Apex Legends ha pillado de por medio la salida de Anthem (escasos días después) y del Battle Royale de Battlefield V (que llegará en unas semanas). Cómo le sentará el éxito arrollador de Apex Legends al resto de títulos de la compañía está por ver, pero esto ya es un tema que deberíamos ver en otra ocasión.

Para terminar, ¿qué tenemos?

Pues más espectadores que nadie en Twitch, servidores llenos con millones de jugadores, primeros pasos para convertirse en un eSport con ligas y premios, y un sistema de negocio basado en el Free to Play con pases de temporada y cajas de premios. Apex Legends tiene todo lo necesario para triunfar y no ser una moda pasajera, llegando al punto en el que incluso el todopoderoso Fortnite ha empezado a tomar medidas para combatir este fenómeno. La guerra ha empezado, y los únicos vencedores vamos a ser nosotros, los jugadores.