El año pasado lo cerramos haciendo un resumen de las tendencias tecnológicas a las que dijimos que merecía la pena prestar atención en 2018.

Un año después nos desnudamos antes ti (no corras, no literalmente) para ver qué tal nos fue y si realmente estamos tan al día como nos pensamos.
SPOILER: estamos contentos con el resultado.

1. Dejaremos de hablar de VR para hablar de XR

Nuestra prudencia en esto ha sido la clave de nuestro acierto. 2017 fue un año de entusiasmo excesivo por dos cosas: bitcoin y la realidad virtual. De lo primero hablaremos luego pero de lo segundo hemos vivido más un cambio que un despegue.

En 2017 casi todos hablaban de VR, probablemente la “realidad” más limitada de todas por su inmersión desmedida. Para el año que nos acaba de dejar anticipamos un despertar de la realidad aumentada (AR) y la realidad mixta (MR) y así fue.

Apple ha apostado muy fuerte por la AR en sus nuevos iPhone X, y todos sabemos que cuando Apple apuesta por una tecnología es un buen síntoma para ésta. Magic Leap, el dispositivo de realidad mixta definitivo que todos esperábamos llegó de la mano de Ron Abovitz pero ni se acercó a cumplir las expectativas pero al menos dio lugar a uno de los beefs más entretenidos de la industria. Desde luego, más entretenido que la mayoría de los contenidos que se han generado para ese formato con excepción de alguna joyita

Veredicto: Aprobados.

2. Menos pantallas; más y control y reconocimiento por voz

Me da un poco de rabia que se me escapara el reconocimiento facial, que ha llegado a la mayoría de dispositivos móviles pero, aunque en España hayamos llegado tarde, está claro que 2018 ha sido el año del reconocimiento por voz.

Los lanzamientos de Echo, Google Home y HomePod a finales de año nos han dejado a la cola de la revolución del control por voz, sin embargo los números en Estados Unidos y Reino Unido son alucinantes. Según un informe de Voicebot, uno de cada cinco norteamericanos tiene un Alexa en casa, superando los 47 millones de usuarios. Las cifras se reducen a uno de cada 10 en Reino Unido.

Europa y en especial España es más precavida a la hora de introducir nuevas tecnologías, sobre todo las más intrusivas (Alexa nos ha dado algún susto en el último año con sus risitas maquiavélicas y su comparte de conversaciones privadas), pero es de esperar que veamos un auge de su uso similar al del resto del mundo. Al fin y al cabo, ¿cuánta gente conoces que haya borrado Facebook después de todo lo que ha pasado?

Veredicto: Aprobados pero sin ser profetas en nuestra tierra. 🙁

3. IoT y BIoT

No me extrañaría que tú sigas sin saber qué es el IoT, o internet de las cosas, a pesar de todo lo que hemos hecho por enseñártelo, así que ni hablar del BIoT (Blockchain Based IoT) pero es no significa, ni mucho menos, que no haya sido su año.

Para que te hagas una idea, Gartner predijo que en 2017 se alcanzarían los 8.400 millones de dispositivos conectados y que en 2020 se llegará a los 20 mil millones. Statista estima que se hayan superado los 20 mil millones en 2018Cada vez que compras un dispositivo ‘smart’, ya sea una nevera o un horno, hay muchas posibilidades de que sea IoT.

Esto se ve en las industrias y, al ser una tecnología “invisible”, los usuarios no lo percibimos tanto.

Veredicto: aprobados y con nota.

4. Criptomonedas: ¿burbuja o postcapitalismo?

No hace falta que digamos que de postcapitalismo nada, ¿verdad?

Acabamos 2017 con Bitcoin y compañía subiendo al estrellato y, como era de esperar, al poco tiempo todo bajó. Pero ojo, tampoco seamos catastrofistas. La primera vez que escribimos sobre bitcoin la moneda valía 440 dólares y en 2018 llegó a subir por encima de los 20.000. A día de hoy se mantiene en los casi 3.400 euros.

El miedo a que llegue la regulación, las estafas con las ICOs, el oportunismo y la especulación han llevado a las criptos a una era muy inestable y, contradictoriamente tratándose de una tecnología apoyada en blockchain, de poca confianza y mucha inseguridad.

Queda aun mucho que decir de ellas, pero de momento dejemos las criptos para el que las entienda de verdad.

Veredicto: nuestros gestores nos han puesto un notable.

5. Blockchain

Así de escueto fue nuestro título para blockchain, pero la verdad es que esperábamos más de ella.

Sigo pensando que blockchain será la tecnología que creará la próxima generación de multimillonarios (con permiso de la IA) pero, sobre todo, la que más capacidad tiene de disrupción global.

Desde la economía a la democracia, pasando por la salud, blockchain tiene el potencial de cambiarlo todo al anular nuestra dependencia en la confianza. Que lo cambie para mejor o peor es otro cantar. De momento seguimos sin un Steve Jobs o Elon Musk de blockchain para popularizarla y nos falta una UX sencilla y accesible. Cuando eso ocurra podremos avanzar en ese camino.

Suspenso: por optimistas.

 6. Alerta dataista

2018 ha tenido al menos una cosa buena: por fin te has dado cuenta de la importancia de proteger tus datos. O deberías…

El escándalo de Cambridge Analytica destapó la facilidad con la que se manipulan nuestras decisiones y se anticipa nuestro comportamiento. Amazon ha hecho lo suyo con sus coqueteos con el reconocimiento facial al servicio de las fuerzas del estado y Google ha dado marcha atrás a un proyecto chino para dar servicio al país asiático con condiciones impuestas por su gobierno.

La próxima vez que te preguntes que a quién le importa que le vigilen te podrás responder echando un vistazo al disparate de mundo en el que vives. Nuestros datos no solo sirven para vendernos productos sino para hackear el sistema. Seguimos pensando que esta será la lucha de los próximos años: entender la importancia de defender la privacidad de nuestros datos y la responsabilidad de su uso.

Veredicto: La NSA y Putin no aprueban nuestro trabajo así que bien.

7. Vehículos eléctricos y autónomos

Puntualicemos: no dijimos coches. Y aún así, se podría decir que este año se ha avanzado bastante.

Las scooters han invadido las ciudades hasta el punto de que ha habido que pisar el acelerador a la regulación, los vehículos de carsharing se han multiplicado en las grandes ciudades y las bicis eléctricas ya no son exclusivas de los ayuntamientos.

Por el lado de la autonomía, Europa se merece un rapapolvo. Estados Unidos (como era de esperar), China, Singapur y otros países se han pasado el año poniendo a prueba prototipos y sistemas de conducción autónoma (con más o menos acierto) pero al menos están haciendo ALGO.

Europa sigue inmóvil ante uno de los avances tecnológicos más disruptivos e imparables de nuestra era. El mundo está trabajando en ello. ¿Qué estamos haciendo nosotros?

Veredicto: A+ en Estados Unidos, en España están todavía decidiendo la nota.

8. Inteligencia Artificial para todos

Y así ha sido. Inteligencia Artificial ha sido la palabra del año aunque la RAE haya preferido microplásticos.

Ha sido una de las palabras más usadas en medios, uno de los sectores que más ha acelerado y ha penetrado en todos nuestros dispositivos de la mejor manera posible: sin que nos demos cuenta.

La IA ha conseguido todo lo que desearía cualquier tencología: ser útil en todo tipo de aplicaciones, nutrirse de cada una y desarrollarse de maneras totalmente innovadoras. Este año se ha vendido el primer cuadro pintado por una IA pero seguimos sin un marco regulador para evitar que alguna nos reduzca a polvo en el futuro.

Esa es una de las cuentas pendientes para 2019, empezar a ver la manera de regularla sin perjudicar al desarrollo.

Veredicto: Se la he leído a Alexa y se ha empezado a reír muy alto.

9. Los eSports serán el nuevo fútbol

Nos equivocamos. Ha sido mejor.

El mercado de los eSports ha crecido, y mucho. Cada plataforma tiene su propio canal de eSports (aunque luego lo cierre porque no entienden nada) y cada vez más marcas se suman a la fiebre de los e-atletas, pero nada ha ayudado tanto a la industria como Fortnite.

El híbrido entre videojuego y eSport ha penetrado con tanta fuerza en la cultura popular que se ha echado el sector a los hombros y lo ha convertido en otra cosa. No es fútbol, ni deporte, ni espectáculo, ni música: es todo a la vez.

Es como si en lugar de una actuación de la Superbowl los artista se pusieran un traje y se echaran al campo a jugar. Los eSports no son el nuevo fútbol, son una nueva forma de entretenimiento, con sus propias plataformas y sus propios códigos.

Ah, y hasta que se demuestre lo contrario, su única plataforma es Twitch. Ahora está por ver si otros juegos consiguen algo parecido y desde aquí le mandamos una abrazo a Player Unknown: Battlegrounds porque sabemos que sin él nada de esto sería posible.

Veredicto: Celebramos Fortnite pero estamos comiendo pollo.

Y tú, ¿cuáles crees que han sido las tendencias tecnológicas que lo han petado en 2018?

Dínoslo por aquí o en nuestras RRSS: @rewisormag.