La comisión de Asuntos Jurídicos del Parlamento Europeo ha pedido a la cámara de la UE que desarrolle ciertas normas de seguridad, éticas y legales que regulen los importantes avances que se están logrando en campos como la robótica y la inteligencia artificial. Los principios roboéticos se encuentran recogidos en el documento “European civil laws rules in robotics”, que propone 9 leyes básicas:

1.Proteger a los seres humanos de los daños causados por robots.

Punto clave para evitar una Rebelión de las Máquinas o un Matrix, es importantísimo establecer límites en la capacidad de los robots para hacer daño a los seres humanos. En una aspiradora inteligente no es muy determinante, pero en posibles robots policía o militares es básico que establezcamos claramente hasta dónde van a poder llegar. En realidad este principio deriva de la constitución europea, que establece la dignidad humana como fundamento de todos los derechos.

2.Respetar el rechazo de la atención por parte de un robot.


Las personas tendremos derecho a rechazar la ayuda de un robot, aunque esté precisamente diseñado para ello. Es decir, un robot podría dejar de cumplir su función de ayuda a un humano en el caso de que la persona se sienta humillada por el hecho de tener que recibir asistencia. También deriva del mismo principio que la ley anterior, pero está pensada especialmente para proteger la dignidad de las personas dependientes.

3.Proteger la libertad humana frente a los robots.

Según los parlamentarios, “es importante establecer un verdadero principio roboético” ya que la máquinas “deben respetar la autonomía de decisión de una persona”. Está pensada para que no se conviertan en una especie de policía que nos impida a nosotros mismos equivocarnos: si una alguien decidiese dejar de tomar una medicación a pesar de una prescripción médica, el robot debería respetar la decisión a pesar de ir en contra de su esencia. Si una persona con problemas de hígado quiere beber alcohol, el androide aceptará su decisión. La cuestión aquí está en desarrollar un protocolo de actuación que se adapte a las circunstancias, como la edad del humano, o su nivel de comprensión. Esta ley se opone frontalmente a que los robots puedan ser utilizados como arma.

4.Proteger a la humanidad contra las violaciones de la privacidad cometidas por un robot.

Los robots deberán desarrollar sistemas de percepción para poder interactuar con sus entornos y parte de la información que recojan estará incluirá hábitos e intimidades de las personas de su hábitat, ya no solamente de la persona propietaria, también sus familiares, amigos o compañeros de trabajo. Pues esta información deberá protegerse hasta el extremo para no ser una amenaza para la intimidad y la privacidad de los seres humanos. Al fin y al cabo el derecho a la intimidad ya está recogido en el Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y los Derechos Fundamentales de los Libertades.

5. Gestión de datos personales procesados por robots.

Los parlamentarios son conscientes de que el hecho de que los robots recopilen volúmenes de datos gigantescos, y que puedan transmitirse entre ellos esos datos es muy peligroso. Los robots podrían conocernos mejor que nosotros mismos si analizan la infinita información que vayan recopilando entre todos los droides, así que impidiendo esa transmisión de datos personales entre máquinas se limita el riesgo de una rebelión robótica. Para los políticos, “el principio roboético de la gestión de datos personales procesados por robots es, pues, crucial”, no solamente por el tema de la privacidad.

6. Proteger a la humanidad contra el riesgo de manipulación por robots.

Los seres humanos somos empáticos por naturaleza. Los robots de hoy ya son capaces de simular ciertas emociones, mediante la llamada empatía artificial, y los avances en este campo son vertiginosos. Esto puede ser muy peligroso, al humanizar a las máquinas, y abrir una posibilidad para que nos puedan manipular. Si crees que esto es algo exagerado es que no eres consciente de los últimos avances en IA, que en muchas ámbitos ya supera a la capacidad humana.

7. Evitar la disolución de los vínculos sociales.

Los robots podrían mejorar tanto nuestras vidas, que es posible que lleguemos a pensar que no necesitamos a otras personas (Her). Los androides deberán actuar a modo de agentes auxiliares, pero no como sustitutos de las personas.

8. Igualdad de acceso al progreso en robótica.

SI hoy en día ya existe la conocida brecha digital, la aplicación de estos grandes avances en robótica en nuestra sociedad podría expandir aún más las diferencias sociales entre las clases más pudientes y las demás, y generar una distópia. Los robots, al menos al principio, serán extremadamente costosos y gran parte de la sociedad no podrá permitírselos en un mercado totalmente liberalizado. Los parlamentarios saben que es imprescindible luchar por que esta brecha se reduzca en lugar de que siga creciendo.

9. Restringir el acceso humano a las tecnologías de mejora.

Aquí llega la cuestión más polémica. Pese a que en el anterior punto se promueve claramente el acceso universal a la tecnología robótica, en éste se establecen ciertos límites. Los miembros del parlamento son temerosos respecto a la posibilidad de que se cree un nuevo tipo de criatura: los cyborgs, ese ser a medio camino entre humano y tecnológico. Consideran que eso sería una amenaza para la forma actual del ser humano, y que nos obligaría a mejorar, o a desaparecer. En realidad es lo que llevan haciendo las especies desde que apareció la vida: evolución o extinción.

Cómo se puede deducir del punto anterior nos encontramos en un momento crucial para el desarrollo de nuestra especie. Es cierto que el desarrollo de la informática y la robótica podría suponer el fin de la mayoría de los problemas de la humanidad, pero también es cierto que si no hacemos muy bien las cosas podríamos acabar en un mundo como el de Terminator donde las máquinas luchen por emanciparse del ser humano, o un mundo tipo Elyisium, donde la brecha tecnológica genere algo así como dos razas humanas, una de ellas claramente superior, y por lo tanto dominadora. Así que este debate no podemos retrasarlo hasta que sea demasiado tarde.

Consulta aquí el documento elaborado por la Comisión Europea.