Puede que hayas leído una vieja cita de Trump en la que decía que si algún día se presentase a las elecciones lo haría por el Partido Republicano porque todos sus votantes son idiotas y votarían a cualquiera, o esta otra noticia de que ya se ha detenido a la primera persona por instalar placas solares. La más loca de todas puede que sea #Pizzagate, que involucraba a Hillary Clinton en una red de pornografía infantil organizada alrededor de una pizzería. Todas tienen algo en común: son falsas y se compartieron como una litrona en un banco del parque.

meme trump republicanos

La difusión de noticias falsas y hoax en la red ha existido desde que internet es internet, pero ha sido este año, con la victoria de Trump, el resultado del Brexit y la posverdad como palabra del año, que hemos visto las horribles consecuencias de difundir mentiras. ¿Pero cómo vas tú a mentir o a difundir mentiras con lo buena gente que eres? Pues creyendo que son ciertas, que es lo que pasa en la mayoría de los casos.

La mayoría de la gente no miente a mala fe, miente creyendo que dice la verdad, y nos puede pasar a todos porque la noticia es graciosa, ridícula o nos la queremos creer. Es uno de los resultados de vivir en laberintos digitales, cámaras acústicas en las que nos escuchamos solo a nosotros mismos y a los que piensan igual, una y otra vez.

Pero en Rewisor, que somos muy majos y no queremos que os la cuelen, hemos hecho una lista de los pasos a seguir para que, antes de tuitear o compartir algo en Facebook, te asegures de que no estás infectando al mundo con basura informativa.

1) Lee más allá del titular

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No sé si eres consciente de esto, pero la mayoría de la gente comparte noticias sin haber leído nada más que el titular. Y si crees que solo le pasa a los demás, piénsalo dos veces. Casi todos hemos caído en la trampa y acabamos compartiendo datos no contrastados, muchas veces manipulados o que han descontextualizado la información para conseguir más clics. Por eso, no lo hagas tú. Si te interesa algo que has leído, lee más a fondo. Profundiza y búscale el fallo. Cuando no quepa duda de que es cierto, difunde el mensaje. Si no, destápalo.

2) La fuente es la clave

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No es lo mismo leer una noticia en The Guardian, El Diario o El Mundo que en Abajo La Casta, No Hay Quien Lo Aguante o Raza Blanca. Ni siquiera aquí, que tenemos buenas intenciones pero pocos medios. La fuente de la noticia es clave para garantizar o por lo menos haber cuestionado profesionalmente la veracidad de los hechos y el autor es igual de importante. Recordemos que Arturo Pérez Reverte escribe por todas partes, aunque nadie entienda por qué.

Cualquier periódico de gran tirada (bueno, menos La Razón, que esos van por libre) tiene mucho que perder si te engañan, pero los blogs y medios de infotrenimiento no están estamos a la altura de un periódico de investigación. Por otro lado, si solo hay un medio contando la noticia, o un montón de medios no fiables replicándola, sospecha y si sospechas, no compartas.

3) Pregunta a internet

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Internet es la nueva tele: no te puede creer todo lo que diga, pero si crees que te están timando o algo te suena raro, hay un mundo lleno de personas que probablemente ya se hayan hecho la pregunta que tes estés haciendo tú. Así es como descubrí que la noticia de las placas solares era falsa, con las fotos del verdadero arresto como prueba.

Entrar en Google o preguntar por Facebook y Twitter a gente de confianza, medios o periodistas es otra buena manera de que no te la cuelen. Si usas bien internet, internet te hará bien a ti.

4) Fíjate en la fecha de la publicación

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Otra cosa bastante cansina es esa de ver un tuit o una noticia antigua reutilizada para aprovecharse de un hecho reciente, teniendo poca o ninguna relación. Esto no debería ser tan complicado, consiste en fijarse en la fecha que tanto en los tuits como en los artículos aparecen por algún sitio. No dejes que ese tuit reciclado de Trump te haga vomitar el desayuno. Es solo una manipulación mediática que se aprovecha de tu sensibilidad haciendo uso de otro manipulador mediático.

5) Cuidado con ser víctima de la posverdad

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La palabra del año lo es porque nadie está a salvo de ella. Tú y yo podemos decidir creernos algo subconscientemente solo porque nos está dando la razón o está confirmando algo que ya pensábamos sin importar que sea cierto o no. Todos tendemos a creer en algo que responde a nuestras ideas o pensamientos, pero eso solo consigue congelar tu aprendizaje.

Duda de todo, incluso de lo que te da la razón o te hace sentir mejor. La manipulación no solo es de derechas ni de izquierdas, así que abre los oídos y entrecierra los ojos. Cualquiera puede estar intentando liarte.

6) Piensa antes de compartir

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Pensar es lo típico que nunca sobra. No seas mecánico. Darle a un clic es muy sencillo, tal vez demasiado. Compartir algo es casi como un juego y resulta mucho más fácil dejar que un post hable por ti que escribir tú lo que piensas, pero no caigas en la trampa. Piensa en lo que haces. Dale una vuelta a lo que vayas a compartir antes de hacerlo y estarás haciéndonos un favor a todos.

La red está llena de información, muchas de ella valiosísima y lo que es mejor, libre. Pero depende de nosotros, los usuarios, que esa libertad no se vuelva en nuestra contra y convirtamos internet en un pantano de infoxicación y mierda. Lee despacio, duda de ello, contrasta la información y comparte solo si estás segura. Si no lo estás, comparte pero pregunta. Usa un hashtag #VerdaderoFalso. Convierte la información en un juego del que todos participen, no en un Sálvame Deluxe.

Lo bueno y lo malo de la infoxicación y la porsverdad es que todos participamos, así que elige bien tu lugar. Comparte con cabeza.