La nueva era del reconocimiento facial

Las posibilidades del reconocimiento facial son ilimitadas. Pero sigue habiendo cuestiones por resolver, como la protección de datos, la seguridad y la equidad en el reconocimiento de todas las razas.

Negocios, Trending  /   /  By Claudia Ayús

Conforme van pasando los días, meses o años, escuchar o leer noticias acerca del reconocimiento facial se hace más natural. Cada vez más noticias apuntan a la popularización y presencia de estas tecnologías en muchos más ámbitos.

 

Pero, ¿somos conscientes del poder que tenemos entre manos?

Parece ser que las tecnologías de reconocimiento facial han llegado para quedarse, y que lo mejor que podríamos hacer es, sencillamente, aceptarlo como un elemento más de las sociedades del futuro.

 

Sin embargo aunque estemos hablando de futuro, en realidad está muy en el presente. Mirar el teléfono y que se active la pantalla. Que la app de fotos sepa reconocer a las personas que aparecen en las fotografías. Facebook que informa cuando alguien ha subido una foto en la que aparecemos. Sistemas de videovigilancia en aeropuertos o en gafas inteligentes que identifiquen a los criminales más buscados.

 

 

Las posibilidades del reconocimiento facial son ilimitadas. Pero sigue habiendo cuestiones por resolver, como la protección de datos, la seguridad y la equidad en el reconocimiento de todas las razas.

 

¡Regulación ya!

Mientras que personajes como Elon Musk temen por la inteligencia artificial y buscan regularla, Microsoft ha hecho lo propio con la industria del reconocimiento facial. Ha afirmado que la industria en torno al reconocimiento facial es muy importante y potencialmente peligrosa como para que los gigantes tecnológicos (como la propia Microsoft) sean capaces de controlarla ellos mismos.

 

 

Esta regulación pasaría no solo por proteger los abusos del reconocimiento facial, sino además por establecer estándares. Esto se haría, según Microsoft, ante el miedo de que el reconocimiento facial pueda usarse para identificar a personas desde lejos, sin que lo sepan, y sin su consentimiento, lo que en realidad ya está ocurriendo.

 

Unas medidas que puede que lleguen tarde

El reconocimiento facial está en auge: la usa el gobierno chino para controlar y multar a sus ciudadanos, un extremo control social que no te permite hacer nada sin que tus pasos, las personas con las que estás o los sitios por los que pasas sean almacenados en una base de datos. Aunque no tenemos que irnos tan lejos, la policía de Gales del Sur o la de muchos estados de EEUU también la usan.

 

De hecho la última polémica ha saltado a partir de las escuelas norteamericanas que intentan prevenir posibles episodios de violencia, probablemente de manera infructuosa dado que los protagonistas suelen ser alumnos del propio centro con acceso autorizado a sus instalaciones.

 

 

Sociedades de defensa de los derechos civiles como ACLU se han posicionado abiertamente en contra de este tipo de sistemas, que consideran inaceptables en un entorno escolar por ser invasivas y con numerosos errores que tienden a afectar especialmente a mujeres y a personas de color.

 

¿Estamos yendo hacia un futuro de control permanente mediante este tipo de tecnologías?

Tenemos que tener presente que, a medida que la tecnología avanza para ofrecernos innovadores sistemas que facilitan nuestra vida en el día a día, las grandes firmas y gobiernos conocen más datos acerca de nosotros, por no decir casi todo.

 

La mayoría de las grandes compañías de Silicon Valley cuentan con departamentos que se dedican en exclusiva al desrarrollo del reconocimiento facial. Amazon ofrece su tecnología Rekognition a la policía estadounidense, mientras que el Departamento de Defensa de este mismo país usa la de Google que ya ha establecido un serie de normas éticas entre las cuales prohibe el uso de su inteligencia artificial para armamento.

 

La presión de la sociedad sobre las empresas tal vez ayude a agilizar una regulación para proteger a los ciudadanos y evitar el abuso de poder de compañías e instituciones. Además de tratar temas ralacionados con el ‘espionaje’, del que se ha acusado a compañías como Google, Microsoft, Apple o Facebook, entre otras.

 

 

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